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Padre rico, Padre pobre

8 julio, 2019

«Padre Rico, Padre Pobre» cuenta la historia de un niño con dos padres, uno rico y otro pobre. Tener estos «dos padres» le ayudan a desarrollar la mentalidad y el conocimiento financiero que necesita para construir una vida de riqueza y libertad.

«Padre Rico, Padre Pobre» es un clásico de las finanzas personales. Aunque controvertido y con frecuencia muy criticado, los números dicen que vale la pena leerlo, de lo contrario no habría vendido más de 2 millones de ejemplares en todo el mundo.

Robert Kiyosaki cuenta la historia de sus dos padres en su infancia. Su propio padre y el padre de su mejor amigo. A pesar de que él amaba a ambos, eran muy diferentes a la hora de llevar las finanzas de la casa.

El libro narra la idea de que muchos de nosotros tenemos demasiado miedo de ser tildados de bichos raros por querer salir de la carrera de la rata. Dejamos que las dos emociones principales que todos tenemos alrededor del dinero dominen nuestras decisiones: el miedo y la codicia. Es por eso que todavía nos mantenemos en el mantra antiguo: «Ir a la escuela, ir a la universidad, conseguir un trabajo, jugar con seguridad».

Por ejemplo, cuando obtenemos un ascenso en el trabajo o un aumento de salario, una sabia elección sería invertir el dinero extra en algo que genere riqueza como acciones o bonos, que tenga un riesgo medio – alto, pero también debería tener una rentabilidad muy alta. Tal vez encuentres un buen fondo con un 60% de probabilidad de duplicar tu dinero en un año, pero con un 40% de probabilidad de perderlo todo. Sin embargo, lo más probable es que tu miedo a perder el dinero por completo te impida hacerlo.

Por otro lado, cuando tu codicia asuma el control, gastarás el dinero extra en un estilo de vida mejor, como comprar un coche nuevo, y como los gastos consumen el dinero, lo que conseguirás serás perder el 100% del dinero. Esto ya te da una idea de lo importante que es la educación financiera. Y, como no recibimos educación financiera en el colegio o en la universidad, lamentablemente, estas actuaciones no dependerán de ti. Mira a tu alrededor y verás un montón de personas sin ningún tipo de educación financiera. Puede que tengan buenos trabajos, buenos sueldos y, sin embargo, están metidos de lleno en la carrera de la rata.

Tal y como nos cuenta Robert Kiyosaki en el libro, el 38% de los estadounidenses no ahorra nada para su jubilación. La única forma de contrarrestar esto es comenzar ahora mismo, seguro que ya vas tarde. ¡Así que empieza hoy! Empieza por marcarte objetivos financieros realistas, incluso si eso significa esperar algunos años más para ese nuevo y tan esperado BMW.

Después adopta la mentalidad de «trabajar para aprender» en lugar de «trabajar para ganar». Fórmate en un campo del que no tengas ni idea, como ventas, servicio al cliente o marketing, para desarrollar nuevas habilidades, nunca se sabe cuándo tendrás que hacer uso de ellas. Reserva un 5% de tus ingresos cada mes para comprar libros, cursos y asistir a seminarios sobre finanzas personales para comenzar a desarrollar tu coeficiente intelectual financiero.

El primer paso hacia la creación de riqueza radica en la mentalidad de administrar riesgos, en lugar de evitarlos y aprende sobre inversiones que te enseñará que es mejor no jugar de forma segura, porque eso siempre significa perder grandes potenciales rentabilidades. No empieces a lo grande, guarda solo una pequeña cantidad, como 1.000€ o incluso 100€, e inviértelo en acciones, bonos u otra inversión. Trata el dinero como si se hubiera ido para siempre y te preocuparás menos por perderlo.

Tan pronto como comiences tu viaje hacia la riqueza o a la libertad financiera, te darás cuenta de que será un camino muy largo. Por eso es importante mantenerse motivado. Kiyosaki sugiere crear una lista de «Quieros» y una lista de «No quieros», con ejemplos como: «Quiero retirarme a los 50 años» o «No quiero terminar arruinado como mi tío».

Otra idea es pagarte a ti primero cada mes. Es decir, coge la parte del salario que deseas invertir en acciones o en tu educación financiera, y apártala al principio del mes, justo cuando cobras la nómina y antes de pagar las facturas mensuales. Esto servirá para crearte presión en ser creativo para ganar más dinero y mostrarte todo lo que puedes lograr. A pagarte a ti primero lo llamamos «preahorrar».

Usa tu dinero para adquirir activos en lugar de pasivos. Los activos son acciones, bonos, inmuebles que puedes alquilar, royalties (por ejemplo, de la música) y cualquier cosa que genere dinero y aumente su valor con el tiempo. Los pasivos son coches o aparatos electrónicos con gastos de mantenimiento y cuotas mensuales, una casa con una hipoteca y, por supuesto, una deuda, básicamente cualquier cosa que saque dinero de tu bolsillo cada mes.

No hay prisa. Simplemente continua con tu trabajo a tiempo completo y «cuida de tu propio negocio». En este caso, tu trabajo es el que paga las facturas y «tu negocio» es lo que te hace rico. Desarrolla «tu negocio» en paralelo y úsalo para invertir en activos hasta que tus activos se conviertan en la fuente principal de tus ingresos.

Lo más importante es que comiences HOY. Tú eres tu mayor activo, por lo que lo primero que debes hacer es invertir es en ti mismo.