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La regla del 4%: La respuesta fácil a «¿Cuánto necesito para la jubilación?»

24 agosto, 2019
Jubilacion

Cuando se habla de libertad financiera o la jubilación se suele hablar de un pequeño atajo que se conoce con el nombre de «La regla del 4%«, o «La Tasa de jubilación segura del 4%«.

Al igual que pasa con muchos conceptos financieros, esta regla es objeto de mucha controversia, llegaremos a eso (y lo solucionaremos) más tarde. Pero por ahora, para aquellos que son nuevos en el concepto, definamos la tasa de jubilación segura o regla del 4%: «La tasa de jubilación segura es la tasa máxima a la que puedes gastar tus ahorros de la jubilación, de manera que no se agote en tu vida».

Así suena bonito y fácil de calcular pero desafortunadamente es casi imposible de predecir. No sabemos cómo se comportará la economía a lo largo de los años hasta nuestra jubilación, ni que pasará con la tasa de inflación. ¿Costará una docena de huevos 2€ cuando tengamos 65 años, o estará más cerca de los 30€? ¿Cómo podremos saber cuánto dinero necesitaremos para vivir sin preocupaciones durante jubilación?

Las respuestas que recibiremos a esta pregunta variarán ampliamente. Los principiantes financieros (alrededor del 95% de la población) tenderán a decir al azar un número entre 5 y 100 millones de euros. Los asesores financieros nos dirán que depende de nuestros ingresos previos a la jubilación (con la suposición implícita de que estamos gastando la mayor parte de lo que ganamos) y la respuesta final será entre 2 y 10 millones.

Los que buscamos la independencia financiera nos acercaremos a la respuesta más correcta: tomaremos nuestros gastos anuales y los multiplicaremos por un número entre 20 y 50. Ese será nuestro número para la jubilación. Si usamos el número 25, estaremos calculando implícitamente una tasa de jubilación segura del 4%.

La pregunta es: ¿de dónde sale este número mágico? Para resumirlo de forma rápida, lo calcularemos de la siguiente manera: imaginemos que tenemos nuestros ahorros para la jubilación invertidos en acciones u otros activos financieros. Nos generan dividendos y se aprecian a una tasa del 7% al año, antes de la inflación. La inflación se come de media un 3%, lo que nos deja un 4% para gastar de manera segura, para siempre.

Esta sería la versión idealizada pero todos sabemos que en la vida real las acciones suben y bajan cada año, al igual que la inflación. Nuestra jubilación será un periodo muy largo de años, décadas, y en todo ese tiempo pueden suceder múltiples cosas que cambien radicalmente todo lo que habíamos planificado. Basta con echar la vista atrás y ver qué aconteció en el pasado. La Gran Depresión, las Guerras Mundiales, Vietnam o la Guerra Fría. El abandono del Patrón Oro, años de inflación de más del 10% o tasas de interés de más del 20%. Más recientemente, el gran colapso financiero y las crisis inmobiliarias.

Si nos hubiéramos jubilado en 1921 con una importante cantidad de ahorros, habríamos experimentado una enorme acumulación de riqueza durante los primeros ocho años de nuestra jubilación. Seríamos tan ricos que apenas hubiéramos notado la Gran Depresión. Sin embargo, si nos hubiéramos jubilado a principios del año 2000 y teníamos gran parte de nuestros ahorros en acciones, hubiéramos experimentado una caída inmediata y enorme en nuestros ahorros acompañado de bajos rendimientos de los dividendos, por lo que nuestra hucha sería bastante escasa hoy, 19 años después de la jubilación.

Dicho en otras palabras, los cambios bruscos del mercado no los podemos controlar y pueden afectar muy positiva o negativamente a nuestros ahorros . Lo ideal sería jubilarse en un momento de precios bajos de las acciones, justo antes de un periodo alcista prolongado. Pero no podemos predecir estas cosas con antelación. Por tanto, y volviendo a la pregunta anterior, ¿cómo encontramos la respuesta correcta?

Afortunadamente, varios «ninjas» de la jubilación han hecho el trabajo por nosotros. Han analizado lo que le habría sucedido a una persona hipotética que pasó 30 años jubilados entre los años 1925-1955. Después entre 1926-1956, 1927-1957, y así sucesivamente. Le asignaron a este jubilado imaginario una mezcla de 50% de acciones y 50% de bonos del gobierno de los Estados Unidos durante 5 años, lo que supone una asignación de activos bastante razonable. Luego obligaron a los jubilados a gastar una cantidad cada vez mayor de su cartera cada año, comenzando con un porcentaje inicial y luego indexándose automáticamente a la inflación según lo define el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Esta gigantesca serie de cálculos se llamó Trinity Study, y desde entonces se ha actualizado, ajustado e informado recientemente por Wade Pfau. Quién creó el siguiente cuadro, que muestra cuál sería la tasa máxima de retiro seguro para varios años de jubilación:

Como se puede ver en el gráfico, el valor del 4% es en realidad un escenario del peor de los casos en el período de 65 años cubierto en el estudio. En muchos años, los jubilados podrían haber gastado el 5% o más de sus ahorros cada año, y aún así terminar con un superávit creciente.

Esto nos lleva a un punto crítico: este estudio define «éxito» como no quedarnos sin dinero en un período de 30 años. Pero para la gran mayoría de nosotros, que, en principio, nos jubilaremos a los 65 años, este ejemplo no nos serviría: necesitamos que nuestro dinero dure mucho más de 30 años. Afortunadamente, las matemáticas en este caso son bastante interesantes: hay muy poca diferencia entre un período de 30 años y un período de años infinito, para determinar cuánto durará nuestro dinero. Es muy parecido a una hipoteca a 30 años, donde casi todos nuestros pagos son intereses. Si bajamos la cuota mensual a pagar en 199€, de repente tendremos una hipoteca de mil años que literalmente nos llevará 1.000 años pagarla. ¡Si hacemos lo contrario y subimos nuestra cuota mensual en unos pocos cientos de euros, se nos quedará una hipoteca de quince años! En otras palabras, por encima de 30 años, la duración de nuestra jubilación apenas afecta a los cálculos de la tasa de retiro seguro.

Ahora que hemos entendido bien la regla del 4%, resumamos varios puntos para empezar a aplicarla:

Lejos de ser una propuesta arriesgada, asumir un 4% de tasa de jubilación segura es en realidad el método más conservador de ahorro para la jubilación que podemos recomendar. Para aplicarlo en la vida real, simplemente calcula tu nivel de gasto anual y multiplícalo por 25. Eso es lo que necesitas para jubilarte, como máximo. Alguien que gaste 25.000€ al año necesitará 625.000€ para jubilarse con tranquilidad.

Sin asumir grandes riesgos, y siempre que tengamos conocimientos o habilidades que se puedan utilizar para ganar dinero eventualmente en el futuro, incluso podemos asumir una tasa del 5%. Si reducimos nuestros gastos, por ejemplo a 25.000€ podremos dejar nuestro trabajo con 500.000€ o menos.

En cualquier caso, 4% es una cifra perfectamente asumible, lo que significa que 25 veces nuestros gastos anuales es un objetivo alcanzable para ahorrar. Con el paso de los años, es posible que nuestros gastos anuales disminuyan, lo que hará que nuestro objetivo sea cada vez más fácil y alcanzable.

Planificar una tasa de jubilación del 4% significa asegurarnos una vida tranquila y relajada una vez que dejemos de trabajar. Sin preocupaciones e incluso permitiéndonos algunos viajes y caprichos durante todos los años que estemos jubilados.

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